
El martes tuvimos una presentación en el colegio y los papás teníamos que llevar cosas ricas para el desayuno. Yo me anoté con un queque de zanahorias que me encantan. Igual me da nervios, porque siempre las expectativas están medias altas. Pero les puedo decir que fue un éxito, yo de reojo veía cómo iba desapareciendo y el corazón se me iba poniendo gordito. Eso sí que los niños ni lo probaron, se fueron de piquero a los donuts.
